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El gozo que le inunda requiere oscuridad. Esa oscuridad es pura, limpia, sin imágenes ni visiones, esa oscuridad no tiene final, no tiene fronteras, esa oscuridad es el infinito que cada uno de nosotros lleva dentro de sí.
¡En efecto, quien busque el infinito que cierre los ojos!

Milan Kundera – La insoportable levedad del ser (via lady-game)
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  • 1 day ago
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- ¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo?- le preguntó.
Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hacía cincuenta tres días, siete meses y once días con sus noches.
-Toda la vida-respondió.

Fragmento de El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez (via poesianoerestu)
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  • 1 day ago
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¿Leemos?

Recuerdo que hoy hace diez años, en la escuela la profesora de español nos hizo crear un libro, explicando en éste la importancia de su existencia y su trascendencia en la vida cotidiana.
Yo, sin mucho interés, debo confesar, le pedí a papi que me ayudara resolviendo la misma, ya que a mí no se me ocurría un argumento sustancioso que completase la tarea que la profesora nos había delegado para el día siguiente.
Cuando le comenté a papi después de volver a casa recuerdo que sonrió, seguidamente contestó que leer era su mejor terapia y que la práctica de dicha actividad era inversamente proporcional en contraste a la ignorancia, no entendí, pero transcribí sus emociones y pensamientos.
Al día siguiente la profesora sorprendida me felicitó porque bajo su percepción, había dado un excelente argumento, con el cual ella también se identificaba.
Hoy, diez años después, puedo alegar con total firmeza que ambos estaban en lo correcto haciendo tal afirmación. Y es que mediante un libro se puede encontrar paz, respuesta a nuestras interrogantes más triviales y filosóficas y un medio de transporte, a otros mundos. ¿Suena cliché, verdad? Si usted no ha hecho lectura de un libro que ha cautivado hasta el más profundo de sus sentidos, no entenderá a qué me estoy refiriendo.
Aprendí a leer a los cinco, es una hermosa y preciada memoria que espero recordar hasta el último de mis días. Fue en un viaje a la playa con mis padres, papi siempre me incentivo a leer, tanto fue así que él fue quien me enseñó a desarrollar uno de los mayores placeres. Él me explicaba lo que sucedía cuando las letras se unían, que conformaban términos que a su vez con oraciones y el sentido lógico que le daba a las mismas.
Leíamos todo lo que estuviera en vía pública donde yo detectaba esas letras unidas que conformaba los vocablos que recién papi me habían presentado, menús, anuncios publicitarios, lo que estaba escrito en el carro de los helados, al cual siempre pasábamos después de hacer algún tiempo de comidas, de ahí mi eventual gordura, pero esa es otra historia.
Eventualmente, mami me compraría mi primer libro, elegido por convicción propia: “Harry Potter y el Cáliz de Fuego”. Tomé ese del mostrador de la Librería Internacional de Mall San Pedro un jueves, los jueves eran días de consumir y comer chatarra, pero esa también es otra historia.
Tomé ese libro justamente por ser el más extenso que mi rango de vista pudo detectar. Lo asumí como un reto, a ver, estaba en cuarto grado, a esa edad regalan libros del “Barco de Vapor” cuya extensión no excede, ¿qué? ¿80 páginas? Sentí que elogiaba el haber aprendido a leer a la edad de cinco y que papi se sentiría orgulloso de ver cuánta atención le prestaba a sus consejos, recalcando el “leé mi amor, leé”.
Compramos el libro y un disco que mami quería, el nombre no lo recuerdo, curiosamente crecí escuchando el mismo.
Comimos mac, vinimos a casa, me acosté con él y junto a ella. Mientras escuchaba su nueva adquisición yo me adentraba en el libro, que por cierto recuerdo una sensación de suspenso y miedo a la vez.
Seguí leyendo infundida en la curiosidad e intriga que me provocaba en contenido de dichas páginas.
Por un tiempo cesé la lectura, al cabo de unos meses retorné y lo terminé. Quedé fascinada, debo decir, papi y mami me regalaban más ejemplares de Harry Potter, los terminé.
Una amiga de mi abuelita me regaló uno de esos que mencioné, de Barco de Vapor, para ser honesta, no lo terminé, me encontré con Verano de Colores, Cocorí, Pantalones Cortos y Pantalones Largos. Recuerdo haber pasado un domingo entero leyéndolos, yo quería más.
La sensación que enardecía en mí era desconocida, pero hermosa, adictiva, yo era otra persona, estaba viviendo otra historia, ajena a la mía, me encantaba.
Con el paso de los años en el colegio volvieron esas tareas de lectura de libros, novelas, poemas, cuentos, cuentos fantásticos, y fábulas.
Tuve mis primeros encuentros con Julio Cortázar, Edgar Allan Poe, Gabriel García Marquez, CaLuFa, Jorge Luis Borges y qué decir, conocí El Principito.
Mi clase favorita en noveno y décimo del colegio pudo ser sin lugar a duda Literatura, dábamos con esa interpretación auténtica, lo que el autor quería plasmar en su escrito, el porqué de lo que esas plumas trasmitían y conocíamos sus demonios internos.
Sentí lo que buscaban imprimir en mis emociones, desamor, melancolía, ira, amor, amistad, me dejé llevar por ese romanticismo que motivó la creación de sus obras maestras.
Recuerdo que a veces no dormía, ni comía, mi alimento y mi descanso era esa lectura, traspasaba las necesidades físicas de mi cuerpo, satisfacía mi ser, ese yo interior que pedía más, confundida entre querer y no querer acabar un libro.
Entré a la universidad y entendí que ya no era gusto leer, sino una necesidad de supervivencia. Papi otra vez tenía razón, entre más leyera, menos ignorante me volvería.
Ingresé a la Escuela de Derecho, bajo el panorama universitario no hay forma de estar exento a la lectura, sentir las huellas de los dedos secos por el paso de las páginas se vuelve parte de la vida cotidiana. El que llegaba a clases sin haber hecho una lectura debía dar por un hecho que reprobaría.
Al tiempo tuve una revelación sobrenatural, fantástica. Encontré uno de mis amores, “La insoportable levedad del ser”, me identifiqué con la historia, aún sigo sin entender por qué, cada uno de los de sus personajes me conmovió, Karenin, Teresa, Tomás, Sabina, el conflicto bélico, la represión, el comunismo, las inseguridades, logrando contener en 325 páginas un maravilloso y complejo mundo que no deja de enseñarme a vivir.
Es un tutorial, es enseñanza pura, es conocimiento transmitido de una de las formas mas hermosas, me atrevería a decir que la más hermosa de todas.
Cortázar y Marquez describen el amor y desamor del cual somos todos víctimas, afortunadamente, a lo largo de nuestras vidas.

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  • #día del libro #23deabril #marquez #kundera #poe #libros
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No volvio a verla ni por casualidad en el resto de su vida, y solo Dios supo cuanto dolor le costo esta resolucion heroica, y cuantas lagrimas de hiel tuvo que derramar encerrado en el retrete para sobrevivir a su desastre intimo.

Gabriel García Marquez (via elianatt)
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Ninguno de los dos supo ya dónde se encontraban, ni quiénes eran, ni dónde terminaba él y comenzaba ella.

"Retrato en sepia" - Isabel Allende. (via viejaculturafrita)
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